Memo Ochoa y su sexto Mundial: ¿mérito deportivo o deuda sentimental?
El regreso de Memo Ochoa al Tri reabrió un debate viejo: ¿cuándo termina el mérito y empieza la leyenda? Aquí nuestra opinión.

Memo Ochoa y su sexto Mundial: ¿mérito deportivo o deuda sentimental?
Hay nombres en el fútbol mexicano que van más allá de los números. Guillermo "Memo" Ochoa es uno de ellos. Con 40 años, cinco Mundiales encima y un regreso que nadie anticipaba del todo, el portero volvió a la convocatoria de Javier Aguirre para los amistosos ante Portugal y Bélgica, y de inmediato encendió la conversación que muchos querían evitar: ¿está aquí porque es el mejor portero disponible, o porque sería un golpe muy duro dejarlo fuera de su posible sexto Mundial en casa? La respuesta honesta, como casi siempre en el fútbol, no es sencilla.
El regreso que nadie esperaba del todo
Ochoa llevaba 255 días sin ser convocado cuando Aguirre volvió a llamarlo. Su último partido con la Selección había sido ante Honduras, hace más de 489 días. En ese tiempo, el mundo siguió girando: Tala Rangel se consolidó como la primera opción bajo los tres palos, Luis Malagón sufrió una lesión de tendón de Aquiles que lo dejó fuera del proceso, y el debate de la portería se volvió, paradójicamente, más abierto que nunca.
En ese contexto llegó el regreso de Memo. Y Aguirre fue directo en conferencia de prensa: "Es un portero activo, que está compitiendo. Es un referente del fútbol mexicano. Si está activo, está bien y está trabajando, lo quiero ver. Ya está aquí, punto." La frase cierra el debate para el técnico, pero lo abre para todos los demás. Porque "lo quiero ver" es una razón válida, sí, aunque no necesariamente la más futbolística de las explicaciones.
El contexto que Aguirre no puede ignorar
Seamos justos con los hechos. Memo Ochoa llegó a esta convocatoria desde el AEL Limassol de Chipre, un equipo que no es precisamente una vidriera de alta competencia. En ese club ha recibido alrededor de 17 goles y registrado apenas dos porterías en cero. No es el Memo que paró el tiro de Robben en Brasil 2014, ni el que fue figura en Rusia 2018. Es un portero de 40 años que compite en una liga menor, tratando de mantenerse activo para no perder el ritmo.
Eso no lo convierte en un mal portero. Pero sí plantea una pregunta legítima: ¿es Memo Ochoa hoy mejor opción que Tala Rangel, que lleva meses siendo el titular indiscutible del Tri? Rangel ha respondido con solidez cuando se le ha pedido. La competencia entre ambos, al menos sobre el papel, no parece tan cerrada como algunos quisieran hacer ver.
Y luego está el ruido extrafutbolístico. Poco antes de la convocatoria, Ochoa apareció grabando contenido publicitario con el uniforme de la Selección Mexicana, lo que generó una polémica inmediata. Aguirre fue contundente al aclararlo: "Es un tema estrictamente comercial, nosotros no tuvimos nada que ver con ello." La aclaración fue necesaria, pero el episodio dejó una sensación incómoda: la de un jugador que mueve sus fichas también fuera del campo.

Lo que Davino no dijo del todo
Duilio Davino, directivo de la Federación Mexicana de Fútbol, salió a defender la convocatoria con una frase que vale la pena analizar: "Memo tiene cosas que no tienen otros." Es cierto. La experiencia de cinco Mundiales, el liderazgo en el vestidor, la calma en momentos de presión máxima: todo eso es real y tiene valor. Aguirre mismo lo mencionó al compararlo con Rafael Márquez, otro referente histórico dentro del proceso.
Pero hay algo que Davino no dijo directamente, y que flota en el ambiente: que parte de la lógica de incluir a Ochoa tiene que ver con darle una despedida digna en su propio Mundial. México es sede. El escenario es histórico. Y dejar fuera a la figura más icónica de la portería mexicana en las últimas dos décadas, con el torneo jugándose en casa, sería una decisión políticamente complicada, aunque deportivamente pudiera justificarse.
Eso no es necesariamente malo. El fútbol también es emoción, narrativa e historia. Pero mezclar esos ingredientes con las decisiones técnicas de un Mundial puede ser un camino resbaladizo.
Esto decía Davino sobre Memo Ochoa:
¿Qué pasaría si Memo llega al Mundial?
Si Ochoa logra colarse a la lista definitiva, que se entregará el 1 de julio, se convertiría en uno de los poquísimos futbolistas en la historia en disputar seis Copas del Mundo. Un logro monumental que lo colocaría en una categoría muy exclusiva a nivel global. El impacto mediático sería enorme, especialmente jugando en casa.
Pero también implicaría una responsabilidad enorme para Aguirre: ¿lo pondría a jugar? ¿Lo llevaría como tercer portero sin intención de darle minutos? ¿O arriesgaría la titularidad en un partido del grupo sabiendo que Tala Rangel ha sido más regular? Ninguna de esas opciones es cómoda. Y en un torneo donde México necesita resultados, no solo símbolos, cada decisión tiene peso real.
La pregunta que el tiempo responderá
Memo Ochoa merece respeto. Lo ha ganado partido a partido, Mundial a Mundial, durante casi 20 años vistiendo la playera del Tri. Nadie le puede quitar eso. Pero el respeto no debería confundirse con la obligación de llevarlo a un sexto Mundial si hay opciones más en forma o más competitivas para ese momento.
La convocatoria para los amistosos de marzo no es la lista definitiva. Todavía hay tiempo, partidos y decisiones por delante. Lo que sí quedó claro con este regreso es que Aguirre quiere darle esa oportunidad de ganarse el lugar, lo cual es más que razonable. Si Memo responde dentro del campo, nadie podrá cuestionarlo. Y si no, el técnico tendrá la información que necesita para tomar la decisión más difícil.
En el fútbol, las leyendas merecen despedidas a la altura. Pero las despedidas más bonitas son las que se ganan, no las que se regalan.




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